La angustia de creer que todo esta perdido y nada volvera a renacer.

No tener ganas de crecer, no tener ganas de hacer, sentir la soledad frente a  tus ojos y no saber si nuestro deber es dar o simplemente obedecer. Es frio, neutro, algo casi invisible a los ojos, no lo percibo, no se si en algun momento lo hare, solo se que no tengo ganas de nada, no tengo ganas de ver. Mis ojos estan cansados no me obligues a temer, no me obligues a nadar en el mar de angustia que nadamos, comprende que este es el camino a la ciudad dorada y vos no tenes ya nada que hacer. Si, lo se, es una idea disparatada pero quien no tiene locura en la sangre nunca va a luchar por pertenecer a algo, ser alguien.
Y volvemos a lo mismo, la historia se repite una y otra vez y la cocinera se canso, no pudo ponerle fin al dolor de querer cruzar el acantilado y caer.